No por saber usar el word me pongo a escribir libros

¿Cuánto valor tiene el trabajo de un diseñador, el de un editor de vídeo, el de un técnico de sonido…?
No sé cuantas veces he escuchado estas frases:
Si supiera usar el photoshop ya lo haría yo (en esta frase podemos sustituir photoshop por freehand, final cut, pro tools…)
Si con este programa es un momento hacer tal cosa.
Pero si sólo hay que juntar un par de imágenes y ponerle un texto, si supiera cómo funciona, lo haría yo mismo.
Enséñame más o menos como va y ya me lo hago yo.

A mí esto me suena a: no tengo tiempo de aprender el programa que utilizas pero si lo tuviera podría prescindir totalmente de ti.
No sé en qué momento la herramienta se comió al artista*. Y además de una forma muy paradójica, ya que cada vez más hay más gente autodidacta que aprende a utilizar programas de diseño, edición, retoque, audio… Entonces, ¿no habría que valorar más la creatividad y la profesionalidad? ¿Acaso la gente que sabe y utiliza el word se considera un escritor?
Yo soy editora de vídeo y sé utilizar Photoshop, la verdad que no se me da mal y hago diseños para mis amigos, pero jamás se me ocurriría decir que soy diseñadora. Más allá de conocer la herramienta me faltan recursos, me faltan tablas, me faltan unas bases. En cambio, los estudios,  la experiencia, la observación… me han dado lo que necesitaba para poder decir que soy editora, algo que no podía decir hace 7 años cuando me compré un mac y un Final Cut* y empecé a montar.
Un buen ejemplo de todo esto me lo dio hace unos días una amiga al decirme “la gente piensa que un logo sólo por ser un dibujo bonito ya está bien, y no se dan cuenta de que ese dibujo tiene que transmitir algo más, que hay una idea.” Ahí está el problema, que hay gente que no se da cuenta de la diferencia.
Todo esto afecta a mi ego, sí sí, para qué negarlo, pero lo peor de todo es que también afecta a mi bolsillo y al de otros tantos profesionales que tienen que ver, cómo al final gana el presupuesto más bajo en vez de el producto de mayor calidad.

* llevo mucho rato pensando en cual sería la mejor palabra para definir a los diseñadores, editores y técnicos varios, y sólo me sale artista ¿será porque yo estaría dentro de este grupo?
* sí sí, me compré el Final Cut Pro 3, todavía no era ni HD.

¡Feliz Cumpleaños Photoshop!

Hoy he hecho alusión en twitter al aniversario de Adobe Photoshop “Photoshop cumple 20 años http://bit.ly/aE1kU2 Felicidades Amigo!!!! “. Pero creo que tal acontecimiento se merece algo más, así que por eso escribo este post, para que sea mi homenaje a este software que tantas alegrías me ha dado.
Como todavía soy joven, el día que lanzaron al mercado informático Adobe Photoshop, yo debía estar en clase o en la cama (por la diferencia horaria), así que en aquel momento no me afectó demasiado el tema. Tampoco creo que la primera versión tuviera mucha repercusión, aunque tengo que admitir que para mí, poder hacer líneas rectas que aparecían y desaparecían en el LOGO era fascinante, así que photoshop debía ser la bomba.
Mi primer contacto con Photoshop fue la versión 5.0 y en la universidad, dónde había una gran sala repleta de iMacs G3 que constantemente se estropeaban (incluso un mac en malas manos se estropea). Por aquel entonces, mi vida se encaminaba hacia la escritura de guiones, la edición de vídeo me parecía aburrida y me gustaba más dibujar que diseñar delante de una pantalla de ordenador. Pero la universidad acabó, y meses antes yo había redescubierto la edición no lineal (sin ordenador), y me había gustado. Así que decidí comprarme un iMac G4 y un Final Cut Pro 3, además de tomar algunas clases sobre el programa que acababa de comprar y que no había utilizado en mi vida. Entonces me reencontré con Photoshop 6.0. Pero no fue hasta que empecé a trabajar que realmente nació nuestra relación de amistad. En la productora dónde trabajaba, había una montadora (yo) y una diseñadora (Eva). Eva odiaba Final cut y a mí Photoshop me daba bastante igual, pero al cabo de unos meses empecé a ver cómo el software de adobe podía ayudarme en mi trabajo, Eva nunca ha acabado de apreciar Final Cut, pero lo intenta.

Primero fueron unas cartelas, luego le siguieron unas máscaras degradadas, después la inserción de fotos retocadas y al final secuencias de vídeo enteras creadas con capas de photoshop (por aquel entonces ya usaba Photoshop 7 ). Pero no lo negaré el camino no fue fácil, Photoshop, o cómo lo llamaba al principio “Putoshop” resultaba un programa complicado si no entras en la dinámica de las capas; además tenía tantas opciones que a mí me “atabalaba”. Pero bueno allí estaba Eva para enseñarme, al principio con clases presenciales, y ya con el Photoshop CS1, cuando cambié de empresa, con clases telefónicas. Al CS1, le siguió el CS2, y al CS2 el CS3, cada versión mejorada (aunque el logo del CS3 al principio me parecía soso, echaba de menos la pluma de las últimas versiones) Finalmente llegó CS4 con su flamante 3D, y todavía más rápido.

Cada vez que instalaba una nueva versión me emocionaba explorando las novedades y encontrando nuevas utilidades aplicables a mi trabajo. Para mí, instalar un nuevo Photoshop es como la mañana de Reyes para un niño, unas semanas antes estás emocionado porque sabes que va a llegar ese día tan esperado, y por la mañana te levantas y está allí, lo que habías pedido. Pues para mí es: unas semanas antes leo sobre el lanzamiento de la nueva versión, investigo cambios, convenzo a mis jefes para que lo instalen y cuando lo tengo, soy como un niño con un juguete nuevo, sólo que no me olvido de él al cabo de unas semanas sino que este software da para tanto que nunca acabas de conocerlo y siempre te da sorpresas, alegrías y a veces tristeza. Porque no olvidemos que cualquier programa del mundo se cierra justo cuando ibas a salvar, o intentas hacer algo que siempre haces de manera mecánica pero justo ese día y sin saber porqué no funciona (lo sé lo sé, algo estaré haciendo mal, ¿no?) o va lento justo cuando estás con un cliente…

Pero bueno, esto es mi homenaje a photoshop, así que no hablaré de las tristezas sino de las alegrías, y es que el editor de imágenes no me ha servido sólo para trabajar vídeo, crear menús de DVDs, preparar las pantallas de las webs de la empresa, crear newletters… Sino que llevo años haciendo fotomontajes, felicitaciones, invitaciones… para mis amigos y mi familia, eso sí, por el módico precio de una cerveza. Así que puedo decir que Photoshop no es importante sólo en el plano profesional sino también en el personal, porque me encanta ver a un cliente satisfecho, pero la alegría de un amigo es impagable.

Por todo esto quiero agradecer a Thomas y John Knoll su gran aportación al mundo.

Nota: para los que tengan curiosidad aquí os dejo un par de links interesantes

Photoshop cumple 20 años

20 years of Adobe Photoshop

Que nunca falte el photoshop

Bloggear o no bloggear

Hace días que tengo tanto trabajo y además es tan monótono, tan aburrido y tan desagradecido que últimamente me cuesta, todavía más, levantarme por las mañanas para ir a trabajar. Pero quiero ser positiva, pensar que no hay mal que por bien no venga y ver el vaso medio lleno. Así que como ese trabajo tan monótono consiste en hacer exports de vídeos y de imágenes, que pueden durar más de media hora, me estoy dedicando a leer. Leo noticias, leo tweets de gente a la que sigo en twitter, miro  y leo tutoriales y, cómo no, leo blogs. Vaya que los últimos 3 días debo haber estado navegando por internet una media de 4 horas diarias.
Ayer @ksibe, a quien sigo en twitter, tweeteó un nuevo post en su blog (algo así: Nuevo post: Tengo un blog pero no soy un blogger http://bit.ly/92btH6 :)) Por el título os podéis imaginar de qué va el texto, ¿no? Kim explica que lleva un año en la blogosfera, pero tras 39 post, no se considera un blogger. Además dice “A mi entender, el calificativo de blogger corresponde a quien opina, recomienda, crítica, comenta o reflexiona sobre aspectos relacionados con la temática de su propio espacio en la red y lo hace frecuentemente. Un blogger es por tanto, alguien que enriquece a los demás actualizando el contenido de su blog con asiduidad…”
Esa afirmación me dejó un poco decaida, la verdad. Nunca me consideré blogger, pero siempre tuve la esperanza de llegar a serlo. En cambio veo que mi perfil no coincide en ningún punto con la definición de Kim. En septiembre de 2009 me propuse retomar un blog que tenía abandonado y que borré para empezar de nuevo, vaya que lo reseteé. Desde entonces sólo tengo 4 tristes entradas (si consigo publicar ésta antes de que acabe enero podré decir que tengo una media de 1 entrada por mes). Por no hablar de que si me dedicara a escribir más seguramente lo haría sobre cosas tan dispares que seguiría alejándose de la definición de @ksibe.
Por otro lado pienso… si no tengo tiempo, no puedo llegar a todo. No puedo leer blogs, leer twitter, postear los links de las noticias o los blogs interesantes, repostear los tweets interesantes, leer los links de los tweets que restweeteo, obviamente leer mi correo, tanto el del trabajo como el personal (esto sobre todo en época de cumpleaños)…. Y además, trabajar. A todo esto quiero sumarle el escribir en mi blog.
¿Dónde queda el momento de descanso? Yo sigo conectada cuando llego a casa. A veces estoy cocinando y con un ojo miro la cazuela y con el otro la pantalla del portátil. Me dejo para casa cosas que no puede leer en el trabajo, es como si volviera a tener deberes, pero ahora soy yo misma quien los impone.
Todo esto me genera dudas. Si no escribo sobre cosas que al resto de la gente le interese, si no aporto un valor añadido, si no consigo que la gente lea mi blog… ¿para qué escribo? ¿por qué invierto mi tiempo ¿Soy una no-blogger existencialista? ¿O simplemente tengo demasiado tiempo ahora mismo y el miedo a la hoja en blanco hace que escriba cosas inconexas?
En cualquier caso parece que he conseguido escribir algo más. Y si alguien ha llegado hasta la última línea, me he acercado un poquito más al olimpo de los bloggers.

El diluvio universal

Hoy ha llovido mucho, que digo mucho, ha llovido muchísimo. Este mediodía, cuando he salido a comer, pese a llevar paraguas me he empapado, en 10 minutos de “paseo” me he mojado los pies, la ropa, el pelo… En 10 minutos no he dejado de escuchar sirenas, ver gente (poca) corriendo, y ver agua, mucha agua.
Pero la verdad que ha valido la pena, porque cuando ha dejado de llover he visto esto:

Lástima no haber tenido más cámara que la del móvil porque la verdad que la imagen era preciosa.

No estaba muerta, que estaba de parranda (Investigando Twitter)

Tras un mes sin escribir ni una sola la palabra en el blog, y después de escuchar a más de una y de uno que querían nuevos textos (creo que eso era para hacerme la pelota y debo descubrir porqué), he decidido dar señales de vida. Lo cierto es que no he estado de parranda, que no que no, he ido un poco de culo con el trabajo y no he podido concentrarme lo suficiente como para escribir algo interesante. Eso sí, estoy intentando escribir un artículo sobre twitter, bien más que nada sobre el fenómeno fan en twitter.
Hace un par de semanas que empecé a escribir, pero lo que veía escrito en la pantalla de mi ordenador no acababa de gustarme, así que más de una vez he cerrado mi portátil indignada conmigo misma. ¿Cómo no puedo escribir sobre algo tan sencillo? Hoy, explicándole mi "problema" a una amiga, me he dado cuenta de que el texto podía resultar quizás demasiado pedante, al releerlo me tenía manía a mí misma, y eso no me gustó. Así que he decidido modificar un poquito el tema y escribir sobre el mundo twitter en general.

Hace unas semanas un link de Mashable (http://mashable.com/2009/07/22/directors-on-twitter/) me llevó al twitter de David Lynch, para mí, un director de culto. Ahí vi que Demi Moore, Ashton Kutcher, Ben Stiller y otros eran contactos suyos, así que me entró curiosidad y entré en sus casitas twitter a ver qué decían, quienes les seguían y a quién seguían ellos. Podría decirse que a partir de ahí empezó mi "artículo de investigacíon" del cual he sacado 3 conclusiones:
1. Hay 3 tipos de twitteros (no sé si esta es la palabra adecuada para denominar a los usuarios de twitter, pero me gusta): Los que mayormente generan tweets, los que más que generar contestan o repostean los tweets de sus contactos y finalmente los que están en un punto intermedio, y que suelen ser los que más horas pasan delante del ordenador con el twitter abierto, es decir los generan, responden y reenvían.

2. Dentro de estos 3 tipos hay 2 tipos de twitteros más: Los que usan twitter como herramienta de trabajo y los que lo usan como diversión. Los que lo usan como herramienta de trabajo intentan conocer a gente de su sector laboral, twitteros que pongan links que les puedan interesar, gente no directamente relacionada con su trabajo pero que les aportan, lo usan también para publicitar sus blogs, sus productos, lo que sea. Los que lo usan como diversión para mí es como el que cambia el estado en facebook, es decir, dicen qué están haciendo, ponen links a vídeos de youtube para reírse, ponen fotos, canciones… Es su microblog personal.

3. Existe el famoseo en twitter, pero lo mejor de todo es que los famosos que tienen twitter nos caen genial. Por poner un ejemplo, Ashton Kutcher tiene casi 4 millones de seguidores, en cambio él sígue a poco más de 200 twitteros, eso sí, ha generado unos 3,500 tweets, así que podríamos decir que es bastante activo. De todas maneras yo tengo un contacto que, habiendo generado más de 1000 tweets más que el actor tiene 540 seguidores, y sigue a más del doble de twitteros. O sea que la gente no lo busca, la gente lo encuentra a través de sus redes de contacto; en cambio a Kutcher la gente lo busca porque es el chico cool del insituto. A parte, tengo que decir que voy entrando en su perfil y la verdad que tiene cosas interesantes, no lo sigo porque a veces soy una rabiosa y no quiero parecer una grupie, cuando tenga 1 millón de contactos a lo mejor lo agrego😉

Todo esto me lleva a la conclusión de que, en cierto modo, twitter es como la vida misma, es casi una fotocopia de la sociedad. En twitter hay toda clase de personas e incluso de empresas, y gobiernos.

Televisores Full HD 3D

Está claro que las descargas de internet han hecho mucho daño a las grandes distribuidoras de cine, por no hablar de las de música. Pese a que cada vez podemos leer más noticias sobre sentencias a favor de las Majors condenando las descargas ilegales, lo que podríamos denominar “la industria de la descarga” sigue funcionando a la perfección incluso cada día mejor. Se pasó de Napster a Emule, luego Torrent y ahora los blogs con links a Megaupload o Rapidshare forman parte de los “favoritos” de la mayoría de internautas que descargan cine, música y series de TV.
Según los datos del Ministerio de Cultura (1) la recaudación de los cines decrece año a año, de 636,16 millones de euros de 2006 se pasó a 619,29 millones en 2008, pese a que en 2008 se estrenaron 23 películas más. Evidentemente Internet está haciendo mucho daño a todo el sector cinematográfico: productoras, distribuidoras y salas de exhibición. Aunque no les quito parte de culpa ya que las entradas de cine son cada vez más caras, y además ahora nos obligan a ver 5 minutos de publicidad antes de que empiece la película.
Frente a este problema parecía que las películas en 3D iban a ser la clave para el resurgimiento de los cines. Hasta ahora mucha gente prefería ver las películas en casa, aunque no tuvieran la calidad del cine no tienes que pagar los más de 7€ que cuesta la entrada. Pero con el 3D es diferente, el 3D no lo puedes ver en casa y a todo el mundo le gusta disfrutar de las nuevas tecnologías ¿no? Si una peli la han hecho en 3D teóricamente aportará cosas que no puedes apreciar viendo la película en el sofá. De esta manera, a la gente que sigue disfrutando de la ceremonia de ir al cine o a los que simplemente no les gusta ver las películas en la pantalla pequeña, se les suman aquellos que quieren ver por fin películas de ficción en 3D.
Pero ¿qué pasa cuando Sony y Panasonic deciden hacer televisores que te permitan ver dichas películas en la comodidad de tu casa? Hoy he leído un artículo (2) según el cual Sony, propietaria de Sony Entertainment y parte de MGM (3), y Panasonic, ambos impulsores del DVD de Alta Definición, han anunciado para el año próximo el lanzamiento de pantallas de televisión Full HD 3D. Evidentemente el precio de estos aparatos será prohibitivo, al menos hasta que pasen un par de años. ¿Pero podrá la industria cinematográfica dar otro golpe de efecto para reponerse a las descargas de las películas en 3D? Porque si aparatos como la PS3 y  el resto de reproductores Blue-ray son capaces de reproducir en 3D también se podrán crear archivos de vídeo que circulen por internet y ya nos den la imagen en 3D. ¿Estará el negocio en la venta de gafas 3D?
Al final es un pez que se muerde la cola, Sony y Panasonic lanzan estos televisores para poder vender DVD HD 3D, pero eso supone también que la piratería se frote las manos pensando en seguir viendo películas de manera gratuita, o al menos pagando simplemente cada mes la conexión ADSL (eso si no la roban de algún vecino) y el paquete de palomitas de Microondas.

(1) http://www.mcu.es/cine/novedades/novedades02.html
(2) http://www.elpais.com/articulo/tecnologia/Panasonic/Sony/lanzaran/televisores/3D/proximo/ano/elpeputec/20090903elpeputec_3/Tes
(3) http://en.wikipedia.org/wiki/Sony_Corporation_of_America

La vuelta al cole

La mayoría de la gente aprovecha el primer día del año para empezar proyectos, convencerse de que van a lograr, o como mínimo intentar, hacer todo lo que durante el año anterior les ha dado pereza hacer, marcarse nuevos retos y objetivos… Para mí, ese día tan importante para la mayoría de mortales no es el primer día del año, es el primer día de trabajo y hace años era el primer día de cole.
Hoy no es ni mi primer día de trabajo ni de colegio, es el segundo, pero es que el primer día da pereza hacer cualquier cosa ¿no? Da igual como si fuera el primer día he decidido borrar todas las entradas del blog que no actualizaba desde el 2007, cambiarle incluso el nombre y empezar de nuevo, como si me encontrara frente a una hoja en blanco, o mejor, como si escibiera en la primera página de mi diario (tengo que decir que jamás logré escribir más de 4 días seguidos en el diario, empezé muchos pero la constancia en esas cosas no era mi fuerte).
Como esto es una pequeña presentación no escribiré mucho más, me encantaría que esto hubiera sido una declaración de intenciones, pero la verdad es que todavía no tengo muy claro qué voy a escribir aquí ni con qué periodicidad ni si alguien lo leerá.
Sólo espero que “All my Stuff” no se convierta en otro proyecto que arrinconar, de verdad que lo intentaré.